tica nacionalista del régimen generó un fuerte movimiento antiserbio entre croatas y otras minorÃas étnicas, que condujo al asesinato del rey Karagueorgevitch, en Marsella, en 1934. En este perÃodo los albaneses pierden todos los derechos colectivos y son severamente reprimidos por los serbios.
En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, Kosovo es incorporada a Albania que se transforma en una provincia italiana. Los serbios sufren una masacre por parte de los albaneses que a su vez son masacrados por los partisanos comunistas. Finalmente, en 1945, la monarquÃa es abolida, y Yugoslavia se proclama una república popular federal, integrada por seis repúblicas (Eslovenia y Croacia al noroeste; Serbia, al este; Bosnia - Herzegovina y Montenegro al centro; Macedonia al sur), dos provincias autónomas (Voivodina y Kosovo, en el noreste y el sudoeste de Serbia, respectivamente).
El lÃder de la república, Josip Broz, más conocido como Tito, mantuvo una fuerte represión policial contra la población, consciente de las tensiones interétnicas y del fuerte declive socioeconómico entre el norte industrializado y el sur subdesarrollado dentro de la vieja Yugoslavia.
Hacia la década de los años ‘70, Kosovo reclama el estatuto de república, pero el único beneficio que obtiene es una extensión de su autonomÃa. Como consecuencia, los conflictos étnicos se agudizan, y cobra fuerza el movimiento separatista albanés en la provincia. Una década más tarde estallaron nuevamente los disturbios. El gobierno federal acusó a fuerzas nacionalistas y separatistas extremistas, instigadas desde el extranjero, de buscar la secesión de Kosovo de Serbia y de Yugoslavia. Un gran número de habitantes serbios y montenegrinos abandonaron la región. La represión de las rebeliones en Kosovo produjo muertos y heridos, mutuas reclamaciones diplomáticas de Belgrado y Tirana, asà como la renuncia, en marzo de 1990, del jefe de gobie...