La sociedad mundial había dado un cambio enorme con la finalización de la Segunda guerra Mundial; en Latinoamérica, especialmente, se intensifica el fenómeno de inmigración del campo a la ciudad; es entonces cuando surge el coque generacional entre los padres, poseedores de valores rurales, y los hijos, espolvoreados con los valores urbanos adquiridos en el contexto. Es así, con esta rebelión salida de casa, como en todo el mundo surgen movimientos estudiantiles, jóvenes conscientes de su participación en la sociedad, dispuestos a cambiar el rumbo de su historia. México no fue la excepción.
La sociedad mexicana estaba tremendamente agobiada ante las injusticias sociales que surgieron en el país tras la industrialización que se dio en los gobiernos de la revolución mexicana; unos cuantos jóvenes, conscientes de los problemas, se unen para pelear por la reivindicación de los obreros, campesinos, maestros, todos aquellos que reclamaban; pronto, el resto de la juventud, se les unió.
El sentimiento, al principio, no fue compartido por todos, "habría unos 20 estudiantes en filosofía, 50 en economía y 50 en Ciencias Políticas que sabían quien era Demetrio Vallejo. Quizá ni uno solo en la Universidad Iberoamericana, en la del valle de México, y menos en el Tec (de Monterrey), dominio absoluto de la reacción. Pero se movilizaron centenares de miles que, en la práctica, en las brigadas y mítines, aprendieron ése y otros nombres. ¿Por qué entonces comenzó tal movilización? Dos elementos la facilitaron, pero no la produjeron: la digna postura del rector Javier Barros Sierra, y la obviedad de las seis demandas"
Pronto todos se concientizaron de que se trataba de una rebelión contra la injusticia, el hambre, los bajos salarios, un cuestionamiento profundo sobre la p...